La mayor parte de su fuerza de trabajo se dedica a la agricultura o a labores vinculadas a dicha actividad. Datos oficiales (AMUNIC 1999) revelan que el 53% de la población se ocupa en esos trabajos. Siendo esa la actividad que genera más fuentes de empleo. Un 33% de la fuerza de trabajo está ubicada en el sector terciario de la economía.
En el sector industrial apenas se ubica el 14% restante; este último sector lo constituían en el ingenio azucarero Javier Guerra( que actualmente se encuentra cerrado ) y una industria empacadora y productora de tomates la cual también cerró. En lugar de ésta se encuentra la empresa UNILEVER de Centroamérica la cual inauguró hace dos años su nuevo centro de distribución ubicado en el kilómetro 66 de la Carretera Panamericana. La compañía distribuidora de numerosos productos como shampoo, jabones y detergentes, entre otros, invirtió diez millones de córdobas. También se encuentran activas 13 arroceras y un matadero industrial, que exporta carne hacia México y otros países.
El cultivo y comercialización de azúcar y arroz hasta hace pocos años fueron las actividades productivas, tradicionalmente, de mayor nivel de industrialización en el municipio, aunque el cultivo de arroz no ha caído del todo. En las últimas décadas del siglo pasado, se inició un incipiente proceso de industrialización que parecía anunciar e iniciar una cierta modernización del agro. Se inició un proceso de modernización en el cultivo de la caña de azúcar. Se amplió la infraestructura arrocera, se montó un matadero industrial y una procesadora de frutas. El proceso tuvo limitado empuje y desarrollo. Ahora sólo funcionan con solidez el Matadero industrial y UNILEVER.
A partir de los años 70, la ciudad de Nandaime comenzó un proceso de urbanización acelerado. Emergieron nuevos asentamientos humanos. Este movimiento migratorio fue dinamizado por la incipiente industrialización, y por el impacto que fenómenos sociales y naturales han tenido sobre la población rural del país y, específicamente, del municipio.
A fines de los 80, familias campesinas, originarias de zonas afectadas por los conflictos bélicos, y familias de las áreas rurales, que han sufrido el impacto de los huracanes Juana y Mitch, se vieron obligadas a movilizarse, estableciéndose en algunas de las comarcas rurales del municipio y en lo que hoy constituyen los barrios más pobres de la ciudad.
No existen datos oficiales relativos del desempleo.
El cierre definitivo de la industria empacadora y del ingenio de azúcar, conjuntamente con la fuerte corriente migratoria de sus habitantes hacia Costa Rica da pie para suponer un alto nivel de desempleo. En los últimos años, se ha observado, por ejemplo, la proliferación de pequeños negocios: pulperías, servicios y establecimientos de diversos tipos. Algunas instituciones calculan que el desempleo abierto y encubierto en el municipio supera el 60% de la población.